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1 Reyes 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22

17

Elías es alimentado por cuervos

1Ahora bien, Elías, quien era de Tisbé en Galaad, le dijo al rey Acab: «Tan cierto como que el Señor vive, el Dios de Israel —a quien sirvo—, no habrá rocío ni lluvia durante los próximos años, ¡hasta que yo dé la orden!».

2Después el Señor le dijo a Elías: 3«Vete al oriente y escóndete junto al arroyo de Querit, cerca de su desembocadura en el río Jordán. 4Bebe del arroyo y come lo que te den los cuervos, porque yo les he ordenado que te lleven comida».

5Entonces Elías hizo lo que el Señor le dijo y acampó junto al arroyo de Querit, al oriente del Jordán. 6Los cuervos le llevaban pan y carne por la mañana y por la noche, y él bebía del arroyo. 7Sin embargo, poco después, el arroyo se secó porque no había llovido en ninguna parte del reino.

La viuda de Sarepta

8Luego el Señor dijo a Elías: 9«Vete a vivir a la aldea de Sarepta, que está cerca de la ciudad de Sidón. Yo le he ordenado a una viuda de allí que te alimente».

10Elías se dirigió a Sarepta y, cuando llegó a las puertas del pueblo, vio a una viuda juntando leña y le dijo:

Por favor, ¿podrías traerme un poco de agua en una taza?

11Mientras ella iba a buscarle el agua, la llamó y dijo:

También tráeme un bocado de pan.

12Pero ella respondió:

Le juro por el Señor su Dios que no tengo ni un pedazo de pan en la casa. Solo me queda un puñado de harina en el frasco y un poquito de aceite en el fondo del jarro. Estaba juntando algo de leña para preparar una última comida, después mi hijo y yo moriremos.

13Entonces Elías le dijo:

¡No tengas miedo! Sigue adelante y haz exactamente lo que acabas de decir, pero primero cocina un poco de pan para mí. Luego, con lo que te sobre, prepara la comida para ti y tu hijo. 14Pues el Señor, Dios de Israel dice: “Siempre habrá harina y aceite de oliva en tus recipientes, ¡hasta que el Señor mande lluvia y vuelvan a crecer los cultivos!”.

15Así que ella hizo lo que Elías le dijo, y ella, su familia y Elías comieron durante muchos días. 16Siempre había suficiente harina y aceite de oliva en los recipientes, tal como el Señor lo había prometido por medio de Elías.

17Tiempo después, el hijo de la mujer se enfermó. Cada día empeoraba y finalmente murió. 18Entonces ella le dijo a Elías:

¡Ay, hombre de Dios! ¿Qué me ha hecho usted? ¿Ha venido aquí para señalarme mis pecados y matar a mi hijo?

19Pero Elías contestó:

Dame a tu hijo.

Entonces tomó el cuerpo del niño de los brazos de la madre, lo cargó por las escaleras hasta la habitación donde él estaba alojado y lo puso sobre la cama. 20Después Elías clamó al Señor: «Oh Señor mi Dios, ¿por qué le has traído desgracia a esta viuda que me abrió su casa, al provocar la muerte de su hijo?».

21Entonces Elías se tendió sobre el niño tres veces y clamó al Señor: «¡Oh Señor mi Dios, te ruego que le devuelvas la vida a este niño!». 22El Señor oyó la oración de Elías, ¡y la vida volvió al niño, y revivió! 23Entonces Elías bajó al niño de la habitación en el piso de arriba y se lo entregó a su madre.

¡Mira —le dijo—, tu hijo vive!

24Entonces la mujer le dijo a Elías:

Ahora estoy convencida de que usted es un hombre de Dios y que de verdad el Señor habla por medio de usted.

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